"Vicente Colombo fue un bandido que habitó una región de Jalisco al pie de una bellísima montaña conocida con el nombre de Nevado de Colima, (aunque debería llamarse Nevado de Jalisco, por su ubicación).
Cuenta la leyenda de este hombre que hace varios siglos se dedicó a robar a las familias de los pueblos cercanos, quienes habían hecho su fortuna de forma ilícita. Colombo era secundado por una cuadrilla de bandidos, y el dinero y las joyas obtenidas de los atracos eran escondidos en una cueva que se localiza en los subterráneos del Nevado. En una de esas trifulcas, el hombre vio a una mujer llamada Paula, de la que su corazón quedó prendado. Consciente de su condición de bandolero y sin saber si ese amor le era correspondido, entró por la fuerza a la casa de Paula, llevándosela para amarla y tratarla como una reina, pero una reina en jaula de oro, encerrada en la cueva del Volcán. Más tarde Paula murió de una rara enfermedad, pero tuvo una hija de Colombo llamada María en quien él descargó la ternura y el amor reprimidos en toda su vida de bandolero. El profundo amor de Colombo hacia su hija, hizo que la violencia se hiciera presente entre el grupo, pues Andrés Patiño, uno de sus compinches, se enamoró perdidamente de María, amor que era imposible según Colombo, pues su hija merecía otra vida, casada con un buen hombre, respetable, por lo que buscó la forma de integrarla a la sociedad sin que nadie supiera que era La Hija del Bandido… Colombo y Patiño pelearon por esta situación y en la balacera murieron los dos… Nada se supo más de aquella banda de ladrones y mucho se ha hablado de los fabulosos tesoros que se encuentran en los subterráneos del Nevado de Colima, a donde se han hecho varias excursiones en distintas épocas en busca de ellos. Se dice que quien encuentra el tesoro debe llevarse todo lo que hay en la cueva, de lo contrario no sale vivo de ahí…"
La Hija del Bandido o Los Subterráneos del Nevado fue el primer libro que leí completito, el cual me fascinó y me hizo interesarme en este maravilloso mundo de las letras. Es una historia verdadera que con los años se fue transformando y convirtiendo en leyenda, hasta que alguien la escribió en forma de novela. Tengo muy presentes las imágenes de amor y fantasía que en ese libro descubrí.
El Nevado de Colima, es una azul montaña, dividida en dos altos picachos, uno de ellos árido, consumido por la erupción de sus fuegos internos, ostentando su pavorosa melena de humo y fuego, bajo la cual se desgajan rocas calcinadas, lavas ardientes que vienen, por decirlo así, formando una muralla en torno del coloso que con sus constantes erupciones amenaza devorarlo todo y reducir a cenizas al atrevido que se le acerque; el otro esbelto y elevado, con su verdor eterno, sus pájaros, sus flores, sus aromas, sus vertientes de agua cristalina, espejos claros, cuyo tenue rumor atrae a las palomas que gustan de mirarse en ellas y mojar sus plumas durante el calor; su cráter coronado de blanca nieve, remendando a los rayos del sol o a la luz de la luna.
El gran atractivo de la bien ganada fama de La hija del bandido o los subterráneos del Nevado, ambientada en el Zapotlán de finales del siglo XVIII y que consta de seis libros y veintinueve capítulos, se centra en una mítica que ha invadido la cabeza de propios y extraños durante los últimos ciento veinte años: ¿Qué pasó con el fastuoso tesoro que durante años recabara Vicente Colombo, padre de María, la protagonista principal de la novela, producto de sus constantes asaltos y que, según doña Refugio, guardó cautelosamente en las cuevas inmersas en las faldas del Nevado de Colima? Ese es un secreto que aún nadie ha podido desentrañar.
Y así luce ahora el Nevado. Estas preciosas imágenes fueron captadas la semana pasada.
Fotos: F. R. Farías.