jueves, junio 24, 2010

I need a cure


"Siempre es lo mismo, yo estoy corriendo hacia la nada,
una y otra vez y otra vez y otra vez..."


Más allá de ser la imagen del payaso triste líder de The cure, Robert Smith es el niño asustado y vulnerable que idolatra e idealiza a la mujer... Con una trayectoria limpia de más de 30 años, no es la típica estrella de rock. El haberse casado con su novia de la primaria y seguir con ella, además de saber que le escribió "Lovesong" le da puntos extras para ser uno de mis músicos favoritos.


Su distintivo estilo de cantar y su peculiar voz -con ese encantador acento inglés-, siempre me han atrapado, pero más que eso, sus poéticas letras, unas veces depresivas, que hablan del amor perdido, el paso del tiempo o la propia conciencia... Otras alegres, que me hacen pensar en la verdad y la belleza, y las más intensas, resultado de algún estado alterado, llenas de imágenes fantásticas que hechizan, son parte de las cosas que más disfruto y que en verdad me hacen olvidar esos momentos de agobio y estrés que de repente vivo. Como hoy... Y necesito la cura para escaparme un poco... 


En este video (A forest) lo vemos polluelo, a cara limpia y sin su maraña de pelos...



Me encanta esta canción!!

miércoles, junio 23, 2010

El fin (By Nuntucket)

Recordando a Nun. Primer aniversario de su partida voluntaria de este mundo...

THE END

Hoy no hubo atardecer.
El sol se saltó el ocaso.
(Se lo pasó por el culo)

De pronto todo oscureció.
Tropecé buscando mantenerme.
(Puta la silla)

Cualquier esperanza me servía.
Pero no había nada.
(Excepto el maldito silencio)

Ya el sitio no era el sitio.
El lugar no era el lugar.
(Estúpidamente perdido)

En ninguna parte,
abrí los brazos.
(Nunca fui muy listo)

Encontrar algo.
Cualquier esperanza.
(Nada había)

Ocurre que ya estoy cansado. Muy cansado. Han pasado tantos años.
Ya tengo mi cuota de fracasos en la espalda.
Hay gente que la pasa peor. Pero a mi eso no me importa. Me cago en los demás.

Y el fracaso desgasta tanto los brazos que las manos terminan por caerse.
Y el egoísmo va dando palos duros en el cuello. Tanto que la cabeza termina en el piso.
Y los ojos miran a ningún sitio. Alguien le apaga la luz a todos caminos que se andan.

Y a veces duele la cabeza porque la conciencia no se muere nunca. Y todo el tiempo es igual porque los hijos no olvidan. Los bancos no olvidan. Las mujeres tampoco olvidan. Y yo si olvido. Pero no tengo que hacerlo.

Y las esperanzas –que son como lucecitas en el horizonte- comienzan a alejarse a medida que uno se les acerca. Porque ya me conocen y saben que no soy de fiar.

Cómo no cansarse y si la cosa no termina nunca.
Ocurre que ya estoy cansado. Muy cansado. Han pasado tantos años.
Ya es suficiente. Nada más.
Por favor. No sigamos.
¿Dónde está el enchufe del mundo?
Yo lo desconecto.
¿Dónde dejé mi cinturón?
Dame una mano.
No debiste venir.
Lo que encuentres es tuyo.
Todo. Nada. De verdad.
Es que no hay nada.
Escribe una carta por mi.
Fírmala con mi nombre.
Y vete. Sal de la casa.
Te harán preguntas.
Y no es tu culpa.
Créeme. No bromeo.
No te gustará ver esto.

En serio.
+

sábado, junio 12, 2010

jueves, junio 03, 2010

Medio tiempo

Me gustan los abrazos.
Son como ese punto intermedio
entre el "Te quiero"
y el "Adiós",
entre el "Te extraño"
y el "No me vuelvas a lastimar",
entre el "Te amo"
y el "Si, si quiero"...

Me gustan los abrazos
como me gustan los intermedios
de los partidos
cuando te levantas
y me buscas
para un beso
y una sonrisa.