Este día es el comienzo del fin. Estoy a punto de desaparecer. No pertenezco. No me encuentro. Me cansé de la voces, de sonreír todo el tiempo. De los cafés fríos, de los halagos en diminutivo, de los escaneos. Me harté de dar los mismos pasos, a la misma hora, por el mismo sendero. Del tipo que me acosa de lunes a viernes con su mirada filosa clavada nueve horas en mi cuerpo. No estoy para más, este sitio me pudre, odio ser amable sin quererlo… Me marcho a otro lugar en busca de otras voces, otros caminos, otros recuerdos...